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Por el gusto de escribir

 Es lo bueno de poder escribir sin oidos, sin que los muros tengan caras que te critiquen todo. El hecho de ser anónimo en el mundo. Pero al mismo tiempo visible. Es el equivalente de estar caminando en una ciudad con mucha gente. Sí, estás ahí, pero nadie te ve ni le importas. Muy probablemente si te pasase algo nadie se pararía a ayudarte.

Si bien en la realidad física esto es lamentable. En la virtualidad se siente más como una cualidad.

Ok, ahora estamos delante de las teclas y no sabemos muy bien lo que tocará comenzar. El día ha sido particularmente poco productivo, y ya van varios así. Ha sido una acumulación de sinsabores. Si algo me gustaba de esta corta vida era el de poder disfrutar trabajando. Y hoy sabe a una sopa sin sal. Tanto es así que ha tenido que venir a mi rescate el gusto por hacer actividad física.

Con la excusa de que el entrenador es un viejo conocido; o con aquella de que un amigo quiere entrenar conmigo; cada vez estoy escapando más horas de la semana a hacer algo que me está gustando cada vez más. Lo único malo es que esto no aporta ni un pan a la boca; es más, es una fuente de gastos adicional. Ahora más que nunca pareciera que uno se enfrenta a la vida en un formato de Let it be... o en su forma latina: "Deje así".

Me acuerdo una vez que al actor de Dr House no le parecía muy interesante nada y cuando vio un accidente de auto violento en la calle no le produjo ninguna sensación. No estamos ahí pero no estamos muy lejos. 

Siempre se encuentra la manera de ver la vida con otros lentes, el objetivo ahora es reacomodarse e ir madurando me imagino. La inmadurez nos deja estáticos en un ritmo de vida monótono. Me acuerdo de esa frase 'Si le degoût de la vie vient en toi...' En todo caso todo tiene pinta de un preámbulo a cosas nuevas, y en este estado, cosas nuevas siempre serán buenas; tal vez no mejores, pero buenas.

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